Hoy me iré lejos de aquí, me iré con la luna roja, me iré con el viento del oeste, con rumbo desconocido hacia el infinito ensordecedor que talvéz me haga perder en mi afán de buscar un lugar mejor. Pondré mi carro a andar, pondré la música del reproductor, encenderé la calefacción y marcharé hasta donde me detenga Dios. Empacaré algunas cosas, empacaré tu recuerdo, el de tus besos y abrazos, y el de tus toqueteos que siempre inquietaron. Me iré con tu memoria, con el recuerdo de lo que hemos vivido, me iré lejos de tí, y aunque duele, me iré queriéndote y amándote para siempre. Me iré solo con la brisa marina que testigo de mi aventura me ayudará a mantenerme en guardia por la costa maldita, por la costa sin vida.
Te pido perdón si me voy sin tí, pero aunque no estes sentada al lado mio, estarás en mi mente como guía espiritual para el camino que me aguarda como destino. Serás mi estampita fiel, mi cruz pegada en mi ventana, y el timón que gira hacia una nueva vida, hacia una nueva etapa. Soy un cuervo volando libre, un cuervo triste, un cuervo alegre, un cuervo sobrehumano de esos que ya no queda, de esos que viven sueños y fantasias, que estiran sus alas y van en busca de la nueva vida. Soy un cuervo que vuela lejos del hogar, lejos del cariño, del amor, de la fragancia exquisita de tu cuerpo juvenil que arde en llamas y se ahoga en calor. Soy el cuervo libre, el poderoso, el cuervo que nada teme pero que sin embargo muere por no perderte. Soy el cuervo enamorado que se va lejos para extrañarte en cada paso y en cada lamento de su ser amado.
El cuervo volará en dirección de la luna roja, aquella luna sangrante, aquella luna extraña de madrugadas vibrantes. Volará con dirección a lo desconocido a ritmo de un hit de moda o de esas de antaño que para el cuervo se quedan en la historia. El cuervo te verá en cada nube que traspase, en cada ventarrón que sienta, te verá en cada momento y a cada instante, desnudando tu piel, y soltándote el cabello, el cabello de angel. El cuervo enamorado volará lejos de aquí y de todo lo que él conoce, de los amigos, de la familia, y de su amada amante. El cuervo no sabe porque se va, ni a donde irá, ni como llegará pero desprende sus alas sin marcha atrás. El cuervo se irá hacia el horizonte sin fín, hacia las montañas del oriente donde le esperan miles de peligros pero también la esperanza de regresar cuando sienta tu lamento o tu muerte.
