Mentir me causa tanta satisfacción al principio que hasta me miro en el espejo y veo ha alguien malo. Pero lo malo viene después cuando ya la mentira ha pasado y el éxtasis del momento se ha disolvido en esa noche clara de domingo. Y es que fue un domingo raro, pausado, tranquilo y hasta aburrido. Lo único que me alentaba era el reggeton zumbando en mi oído como anticipando a la noche que se venía. Sin embargo, no fue el reggeton que hizo gala en esa noche en la discoteca que a verdad decirlo estaba mas vacía que el peru-venezuela. Fue el merengue el que me hizo bailar hasta ya no poder más, y es que esa música celestial y terrenal y al fiel estilo caribeño hizo que la locura se encendiera en mí. Hace tiempo que no me movia así, la verdad que ya no me muevo como hace tiempo.
Decir que vas a un lado, como una reunión social puede resultar tan creyente a esta edad de madurez, pero haberlo dicho cuando cruzabas los 15 o 16 abriles, cuando los quinceañeros se ameritaban o las fiestas en la casa de un amigo que vive solo, era una mentira muy tonta. Son puntos a favor de nosotros, los que cruzamos ya la fase 2. Es nuestro az bajo la manga. "Es una reunión social por el cumpleaños de un amigo, pertenece al club de español, vino para el almuerzo que hize en mi cumpleaños, como faltar, hasta me trajo regalo!!" todo dicho tan seriamente que parece verdad. Pero la moraleja de todo es que ahora la mentira se hace mas dolorosa, mentir a mamá o a papá ahora pesa más en nuestra conciencias maduras que cuando eramos unos locos adolescentes que solo nos emborrachabamos y llamabamos a casa diciendo "Ma' me voa quedar en la casa de frulo, acá está su mamá para que te confirme, gracias mamá, te quiero mucho, descansa!!" .. esos tiempos aquellos. Ahora todo estan serio, solo la risa de cinco segundos de satisfacción en tu cuarto es la forma mas corriente de festejarlo y al día siguiente no paso nada ...

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