martes, 22 de diciembre de 2009

Miradas Cruzadas

no-es-amor La noche transcurría de lo más tranquilo hasta que miré tus ojos incandecentes que reclamaban lujuria y líbido. Se me perdió la paciencia, la inquietud empezó a albergarme y mi corazón empezó a preocuparse por lo que estaba a punto de pasar, estaba solo de aquí en adelante. Que estarias pensando se preguntaba mi cabeza incansablemente, tu sentada allí y yo conversando cosas sin razón con un buen amigo que acababa de llegar con un caso más grave, problemas del amor. Solo nos habremos visto un par de veces o más, pero la última fue una despedida que pocas veces se dan. Fuistes mía por primera y última vez, y aunque no dejé que mi sudor y el tuyo se secaran, cuando abrí la puerta era el adios que yo esperaba. Luego recibí tus mensajes y llamadas, las mil excusas que inventé para alejarme del alma retumbante de una aventura de pocas semanas, de pocos besos, de pocas palabras.

ahorcado8rz Tú estabas allí cumpliendo tu palabra, ni un gesto, ni un bochorno, practicamente nada. Pareciamos dos desconocidos que ni se saludaban, pareciamos extraños sin historia ni anécdotas de cama. Que estarías pensando chica loca, en esa mente descompuesta llena de placer, de lujurias, de libido y apuestas. Todos bailaban y tú bailabas con ellos, tu cuerpo se meneaba al ritmo infernal como aquella noche en que te agarré enferma para batirnos a duelo sexual. No tuvimos el mejor sexo del mundo pero que bien se sintió liberar bestias dormidas que tanto daño nos hacian para el uno y para el otro, bestias que carcomian. No fuimos dos actores haciendo una gran escena de alcoba, ni fuimos dos amantes salvajes que daban rienda suelta a la lujuria hecha loba. Solo fuimos dos personas que se conocieron, que se gustaron, que lo hicieron y que luego de alli terminaron sin decir palabra alguna, ni un hasta luego. Las nubes de esta noche me hace reir ya que fue una aventura de ombligos que se besaron al ritmo de dos caderas que mucho se vacilaron.

5risspaoi5em2dn8tu0up1 Quizás debería perdirte disculpas, pero tú estabas advertida. Esto no iba pasar más de una vez, y si pasaba dos era porque yo y solo yo lo hubiese querido. Esta noche estás tan apetecible, tu cuerpo quema sin tener llamas, pero lamentablemente ya no me atraes ni me gustas ni me atrapas. Sé que puedes tener al hombre que quisieras, con ese coqueteo infernal, hasta los más fuertes y sanos flaquean. Que alegría que ya no pasara más ya que fuistes un objectivo logrado, fuistes mi mujer de pocas semanas, y ahora es momento de decirte adios ya que ahora hay otra muchacha que alumbra el sendero con su llama de amor. Y aunque no tiene la fogosidad que tu cuerpo emana, tiene algo más de decencia que en tu persona falta. Fue una aventura y nada más, y hoy que bailas con otros me doy cuenta que yo en tu vida también lo fuí o quizás la resignación ya alberga tu alma. Gracias por lo sucedido chiquitita, algún día nos volveremos a ver las caras.

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