Hoy me siento felíz, ya la tristeza pasó, y mi sentimiento está en un baúl guardado en mi corazón. Solo hay dos copias de la llave, una la tiene ella, y la otra la tengo yo. Estamos de aniversario, como olvidar ese gran dolor, son pensamientos guardados en la mente sin razón. El día pasará claro, la tarde caerá espesa, la noche melancólica cantará aquella melodía una vez más. Los días fueron vaivenes de sentimientos encontrados, a veces triste y solo como el mar, a veces alegre como el campo que se alza en las montañas del nunca jamás. Atrás quedaron lágrimas, atrás quedó un corazón herido, se despertó el gigante dormido, el gigante sufrido. Son circunstancias de la vida, son experiencias ganadas, son lecciones aprendidas a puro dolor, lágrimas y corazonada.
Hoy te puedo ver a los ojos sin esquivar miradas. En ellos veo triunfos y glorias pasadas de tiempos de antaño, de memorias recordadas. Hoy puedo escucharte, a veces linda e interesante, a veces rencorosa y odiosa hasta los males. Todo ha sido tan raro, todo ha sido perplejo, somos dos extraños, dos extraños que nos queremos. En una fantasía creada en una mañana, en un mundo paralelo en donde las cosas nunca acaban, he puesto tu recuerdo en altares dominados por dioses sin lamentos, por esclavos del pecado. Y aunque escucho tu nombre palpitar a lo lejos, me da gusto que ahora lleves la vida que tanto deseabas en esos últimos meses de túneles oscuros, de malicia preparada. No sé cuando dejaré de escribir en tu nombre, pero mientras las palabras salgan, habrán entradas que tengan tu aroma, que tengan tu forma de ser, tan misteriosa y extraña. El desierto sopla seco, la costa sopla mojado, yo te cuido desde lejos aunque mis palabras no te toquen, aunque muchas veces me quede en silencio.
Cosas aprendidas durante este tiempo de meditación, y es que aunque pasen muchos años, la gente nunca cambia, la gente solo se acepta tales como son. Una canción lo dice todo, una palabra, algún hecho, yo entenderé tu silencio, tu entenderás mis anhelos. El invierno está cerca, el frío helará nuestras manos, verás la lluvia a través de tu ventana, yo miraré las nubes venir aglomeradas. Nunca dejes de demostrar tus sentimientos, nunca te averguences por lo que te pasa, haz lo que el corazón mande, con tu mirada al frente y tus pasos redoblantes. Si alguna vez lees esta entrada, lucha por ti, por lo que crees dentro de tu alma, que nada ni nadie te detenga, y si alguna vez me recuerdas, solo recuerda mis palabras. Un brindis a lo lejos, fue la mejor desición que he tomado, lo único que quería es hacerte feliz, y creo que lo he logrado. Un abrazo, un beso, la medianoche ya ha llegado.

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