La noche empezó tranquilamente ante la presencia de la luna mas grande del año. Las ánsias en cada minuto del relój marcaban la hora próxima de la partida, y con rumbo desconocido partimos llenos de energía hacia al aposento del sudor, del ruido, de las luces de colores, y al aroma sexual mezclado con licor que solo los humanos sabemos desprender. El camino fue largo como siempre lo fue hasta que las enormes torres silenciosas y raras de la oscura ciudad Gótica nos saludaba con la risa malvada del hoy y del ayer.
La noche caótica empezó como comunmente empieza, un vistazo de aquí para allá, las cabezas rapadas, las minifaldas, las camisas, las sonrisas, las alegrias, las miradas fijas y las inquietas, todo apareciendo y desapareciendo detrás del humo quemado con olor a talco de billar y escondiéndose entre los colores vivos que enloquecen con cada mirar. Todos bailaban bajo un solo son, todos hacian lo que podian con la cumbia, merengue, hip hop, o reggueton. Los famosos sanguchitos venian preparados con los mas exquisitos lomos, y para punto de quiebre mi buena amiga Osiris hacia que la tensión sexual se extendiera en cada movimiento de trasero camuflado en algo llamado perreo.
La noche transcurrió tan abruptamente, el sudor en nuestro rostros y la debilidad en nuestras piernas hacian que los minutos corrieran velózmente y alcanzara esa hora no deseada. Luego la caminata final hacia nuestras maquinas de transporte cuando derrepente todo se derrumbó. La luna testigo de los hechos, lamentaba el triste final, un vidrio que se rompió a pedazos, unas cosas que no están, el llanto de maria y la resignación de un Cesar sin igual. Todo se mezclaba con la culpabilidad de Armando, con las voces confusas de Diana, Yari, Osiris, Wilber y Jojo. Yo en cambio en silencio y asombrado, no encontré palabras para expresar. Me sentí perdido en tiempos de maldad.

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