miércoles, 21 de enero de 2009

Si el Presidente Fuera Negro, Mi Compay!

esclavitud La noche atormentaba en la hacienda de Don Smith. Las nubes a lo lejos demostraban una gran batalla de lluvia y frío que se acercaban amenazantes, los caballos inquietos no dormían, y dos hombres miraban las pocas estrellas que aún quedaban. Los hombres hablaban mutuamente soñando con un mundo mejor, y pensando en las tantas preguntas sin responder que habia en la vida y tanta melancolia y dolor que se reflejaban en las llagas de sus cuerpos oscuros. Las montañas amenazadas disparaban ruidos de terror y la libertad de soñar por algunos minutos se resquebrajaba a través de un grito ensordecedor del patrón.

“Cirilo, que sería de nosotros si el Presidente fuera negro,” seNEGRO escuchó en cada rincón de la hacienda, incluso dentro de las huaridas de los perros, por la caballeriza, dentro de la casa, y las chozas mal construidas de los esclavos. La frase fue soltada con tanta tristeza que hasta el cielo lloró, con tanta esperanza que hasta las tierras temblaron, y con tanto sentimiento que derrepente se abrió el firmamento y alguien respondió: “Sí el presidente fuera negro, todo cambiaría, y sería nuestra raza la que mandaría.” Prudencio cerró los ojos húmedos y soñó. Soñó con aplausos, soñó con decretos, con igualdad y riqueza, soñó que su hijo iba de la mano de una niña blanca, soñó que vestía y calzaba, que vendía propiedades y las compraba, soñó con el cielo y sus angeles negros, soñó con ser comandante de un barco y zurcar los mares, soñó con tomarse un brandy con Don smith, soñó y soñó porque el soñar es gratis. Luego el grito del capatáz y el comienzo de un nuevo día.

OBAMA Al final de un día común, Prudencio y Cirilo terminaban sus horas de trabajo en el campo cuando el cielo se abrió nuevamente y aquella persona habló como siempre lo hacia cada noche: “Hoy será la última ves que yo hable porque me iré muy lejos. Ustedes ya han aprendido la importancia de ser ustedes mismos aunque tiempos difíciles aún les aguarda, más azotes, más lágrimas, más mujeres violadas y más hijos insultados. Pero yo les digo que los hijos de sus hijos, y los nietos de sus nietos dejarán de lado su resignación y todo cambiará con el amanecer frío de un invierno, con los aplausos que ustedes tanto añoraron, con las vivas que ustedes tanto imaginaron, con sonrisas y festejos, con cañonazos y música, y al caer el mediodía un hombre dirá: EL CAMBIO HA LLEGADO A AMERICA y ustedes verán reflejados sus rostros y la historia los recompensará”

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